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viernes, 10 de abril de 2015

Para el ateo


¿Quién es ateo? Puede decirse que es quien rechaza la existencia de un Dios. No contempla a un Dios, puede ser por aspectos filosóficos, perspectivas sociales o históricas; por razones de falta de evidencia, de argumento de las revelaciones inconsistentes, el rechazo a conceptos sobrenaturales; en fin, no cree y piensa que es el creyente quien justifica el teísmo.

En el mundo se calcula un número aproximado de un 2.4% de la población, quizás tu eres uno de ese porcentaje. La lógica del incrédulo le entrevé deducciones contra la existencia de un Dios con atributos divinos, como la perfección, la eternidad, creador de lo visible e invisible, inmutabilidad, omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, omnibenevolencia, trascendencia, personalidad, sobrenatural, justo y misericordioso.

El principio del no creer queda casi nulo, porque a pesar de todo, esta misma persona cree en algo o en alguien. Es para mí una buena iniciación que me cuestiona para seguir adelante en este propósito que poco a poco va entrando en detalles sobre la necesidad que tenemos todos de creer.

La persona que se niega a ser creyente, se debe a razones que las justifica, enumeremos algunas de ellas: Toda su vida ha estado al margen de creer, se hizo ateo por algún aspecto psicológico, social, político o de cultura. Incluso por el testimonio negativo de algunos de los creyentes que le sirven para Justificar su razón de ser incrédulo.

Algunos de los creyentes han mostrado una imagen distorsionada de la divinidad. Aunque son conscientes de la existencia de Dios y que lo que somos proviene de Él, también viven una vida paralela haciendo valer sus capacidades al margen de Dios. Por todas partes hay fanáticos, por todas partes hay crédulos por momentos y al mismo tiempo con anti-testimonio. Por tanto, tú tiene la razón para no creer.

Vivir bajo el agnosticismo, suena en estas personas como un capricho o sin sentido de vida, al no reflexionar sobre su propia existencia, se consideran seres superiores sobre todo lo que pueda existir. Pues explican los fenómenos naturales sin necesidad de referencias divinas, lo consideran innecesario o inútil. Por tanto es más fácil sostener que no se puede reconocer una divinidad o determinar su existencia.

En muchos lugares y de muchos hemos escuchado sobre el origen del mundo que conocemos y se dice que se debió al famoso Big Bang, teoría inconclusa. Otra, que nosotros los humanos descendemos del primate y cosas parecidas. La explosión cósmica ocurrió como la ciencia logra percatarlo y lo narra pero quedan cimas sin conquistar y por tanto va más allá de la ciencia, con otras connotaciones que son misterio. Lo cierto es que la conformación del globo terráqueo tiene un contenido de medida, peso y métrica exacta, providente de un ser superior con poder. Luego vino la creación de lo natural.

Ahora vamos a tratar de explicar la existencia de Dios creador de lo visible y lo invisible, inmutable, omnipotente, omnisciencia, omnipresente, omnibenevolente, trascendental, poseedor de una personalidad sobrenatural, justo y misericordioso. Con profundidades insondables para toda creatura.

Pero la pregunta asalta, siendo nosotros parte de la creación de Dios, ¿Por qué nos dejó a la deriva y que por esfuerzo humano poco a poco se tuvo que construir lo que hoy conocemos? Respuesta que definirá el hecho concreto de la desobediencia y la soberbia del hombre.

La creación según lo narra la sagrada Escritura, se lleva a cabo bajo los matices de perfección “Dios veía que era bueno” y “que fue muy bueno” y lo iremos descubriendo poco a poco. Lo que Dios nos transmite en estos relatos inspirados sirve para nuestra salvación, no para enseñarnos verdades científicas sobre el origen del universo. Somos hijos de Dios porque nos ha donado la vida. Nuestra diferencia de las demás criaturas es haber sido creados a la imagen y semejanza de Dios. No somos algo sino alguien con dignidad.

La pregunta no puede faltar. ¿Por qué carecemos de los mismos atributos de quien nos creó? Nuestra existencia espiritual es sobrenatural e infinita a imagen de nuestro Creador, con capacidad de corregir, amar y servir. Mientras la vida natural es finita sobre este mundo terreno con unas connotaciones muy diferentes a lo que Dios tuvo a bien donarle al hombre primario; pero se malogro por el pecado (ofensa) a Dios, el hombre quiso marginarse, por su propia capacidad y voluntad.

Toda lo complejo de la naturaleza nos demuestra el poder de un ser superior, no solo por la existencia de lo natural sino también por la conservación el sostenimiento de lo creado; esto nos indica que el Creador no puso un piloto automático a lo natural y esto empezó a rodar por sí mismo, sino que la misma fuente sostiene lo creado a pesar de todo el daño que el hombre estampa sobre su hábitat, por ignorancia, su desobediencia y soberbia.

¿Quién puede crear un ser vivo? ¿Quién puede crear un cerebro, el tejido adecuado, el flujo sanguíneo, las neuronas y su estructura? El hombre no tiene facultad de crear nada, ha desarrollado la técnica y la ciencia pero valiéndose de lo creado, toma la materia la combina y la transforma para ser empleada. Esto tampoco es cuestión del azar, no hay nada fortuito. Existe la causa primera, que si bien la razón no alcanza a definirla, el mismo Dios quiere que por fe, la razón y por la ciencia el hombre le reconozca. Pasteur intentó probar tiempo atrás y la ciencia confirma hoy que la vida no puede surgir de la no-vida.

Si tú como incrédulo, miras la Biblia, seguramente vas a encontrar más de un motivo para continuar en tu agnosticismo, puesto que para poder entender la Palabra Sagrada es indispensable ser conscientes de nuestra manera de ver las cosas hoy día. Ese momento histórico de los escritos sagrados se llevó a cabo durante mucho tiempo, la comunicación inicial era de viva voz pero con una particularidad muy determinada, la tradición era veraz, necesaria y para el bien; no como hoy que la narración por medio de personas hace que ocurra lo del “teléfono roto” cada quien le pone, le quita o cambia. Dios no emplea frivolidades. También hay otros factores como son las traducciones, el sectarismo; en fin, lo que cuenta es que la Sagrada Escritura fue escrita por aquellos a quienes quiso inspirar Dios.

La sagrada Escritura no es fácil de dilucidar y de entender, es por medio del Espíritu Santo que se logra la interiorización, concordante a la fidelidad del creyente. Como hemos dicho, no se trata de un tratado de historia basada en la cronología, sino de una ruta trazada por Dios para nuestra salvación, que su principio es difícil y luego se van haciendo más claras las cosas.

Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva, como él te lo ha prometido, y que tú observarás todos sus mandamientos; que te hará superior –en estima, en renombre y en gloria– a todas las naciones que hizo; y que serás un pueblo consagrado al Señor, como él te lo ha prometido” (Dt. 26, 18-19)

Cuando ya la humanidad se había separado de Dios y siendo su amor superior a la ofensa, se fijó en una persona de fe y a partir de él quiso conformar su pueblo preferido para que enseñara como debería vivir dando ejemplo al resto de la humanidad. Mostrándoles que su promesa se cumpliría a pesar de toda oposición. Pero la descendencia de Abraham también llego a la desobediencia. Por tanto el mismo Dios hecho hombre valiéndose de María quien dio el Fiat a Dios, se hizo hombre para salvar al hombre. Vino a decirnos que tratásemos a Dios como a Rey universal, o sea en obediencia divina, vino para aclarar lo que estaba tergiversado, es decir, la verdad, vino a mostrarnos el camino, para iluminar la vida trascendental, para obtener la vida verdadera. Pero tampoco le obedecemos, al contario por eso lo matamos. Por eso no entendemos y por eso tendrán que venir días peores para la humanidad.


Existencia de Dios

Es más fácil considerar que hay un Dios en vez de resistirse. Desde luego para el incrédulo es una molestia hacerse a la idea de Dios. Podemos darnos cuenta en forma personal de la existencia de Dios al fijarnos que Él nos busca en el silencio y de una forma sutil. Nos brinda su misericordia divina e infinita, la esperanza que puede colmar deseos íntimos, el amor divino e incondicional que transforma y vitaliza. Estos conceptos reales no dejan a nadie vivir al margen sino que de manera intrínseca le hacen cuestionarse.

Podemos exponer algunas razones: se dice y leemos en la sagrada Escritura la evidencia pero como el mismo Dios lo ha pedido no se hace demasiado bullicio, porque no se trata de una cuestión política ni comercial, se trata de la trascendencia que Dios ofrece al hombre, que es por amor, por misericordia.

Así como existe lo natural, también existe lo sobrenatural y para nosotros se hizo difícil su conocimiento. Así como existe Dios UNO y Trino, con Ángeles, Querubines y Serafines. También existe el diablo (Lucifer) con ángeles que lo siguieron. Es otro mundo constituido por creaturas angélicas que quisieron ser como Dios al querer rebelarse contra Él y por tanto perdieron la gracia de Dios, pertenecen al mundo de los espíritus caídos que por soberbia ofenden a Dios mediante la intromisión del mal en el hombre, creatura de Dios y a quien Él ama.

Mucho más tarde Jesús diría de Satanás: "él fue un asesino desde el principio y nunca ha estado con la verdad porque en él no existe la verdad. Cuando dice la mentira le sale de dentro porque es falso y padre de la mentira". Puedes consultarlo en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 44.

El engañador y falso se metió en la humanidad cuando engañó a los primeros padres, la respuesta de la mujer es clara: “..Podemos comer de todos los árboles del jardín; solamente del árbol que está en medio del jardín nos ha prohibido Dios comer o tocarlo, bajo pena de muerte" (Génesis 3,3). El engañador volvió a aguijonear: "¡Nada de pena de muerte! Lo que pasa es que sabe Dios que, en cuanto comáis de él, se os abrirán los ojos y seréis como Dios, versados en el bien y el mal" (Génesis 3,5).

La infracción no fue el acto de comer un fruto. La transgresión fue que quisieron ser quienes dictan el bien y el mal. Enseguida se les abrieron los ojos y "descubrieron que estaban desnudos" (Génesis 3,7). Desprovistos de la amistad de Dios quien se paseaba con ellos a la hora de la brisa, empezaron a mirarse con inseguridad el uno del otro. La naturalidad se había convertido en recelo, el uno del otro, y los dos de Dios. Esto se repite en la humanidad día a día. Estar versado en el bien y el mal es algo más que un conocimiento teórico, es conocer con experiencia, poseer, dominar, capaz de juzgar con autonomía moral, que una acción está bien o mal según la propia conveniencia o modo de ver.

Si, el autor de la mentira se entromete en la persona cuando esta se lo permite. Pero hablar del autor del mal y de su astucia no es la idea en este artículo. Quiero más bien referirme al cómo evitarlo; y además me parece mejor ser positivo y hablar de Dios de quien procede todo bien, la verdad, la luz y la vida. Porque en últimas la mentira y el mal lo promueven unos y la mayoría se conforma con ser buenos sin estimular masivamente el bien y la verdad. Además, las manifestaciones de que Dios existe están por doquier lo que ocurre es que no tenemos la sensibilidad necesaria para reconocerlo. Y del mismo modo hay muchos que dan testimonio de su actuar, de su amor, de su poder. A muchos ha hablado, ante muchos se ha manifestado, pero los demás por enfermedad espiritual no le reconocemos.

Todos y en todos los tiempos llevamos dentro un sentido universal de búsqueda de la verdad, Dios nos ha dicho de una manera y otra que Él es la verdad, el camino y la vida. Muchos queremos conocerlo pero nos aguantamos las ganas, en una ocasión algunos griegos y fariseos manifestaron “quisiéramos ver a Jesús” y precisamente ese día se escuchó la voz del Padre, su manifestación de la gloria de Dios y la derrota del demonio. Anuncia la Cruz para atraer a todos hacia Él. La curiosidad de saber más y de sus obras, como la resurrección de Lázaro, causa expectativas. Se oye hablar de Dios pero no han podido sentir su presencia, no ha habido un encuentro personal. (Cf. Jn.12, 20-33)

Novísimos:
Dios se ha valido de personas para testimoniar tanto la existencia del cielo, como la del purgatorio y la del infierno. El infierno fue credo para los Ángeles caídos, quienes quisieron ser como Dios. Pero allí también va a para los hombres desobedientes que de paso se hacen y se hacen como los espíritus caídos por la soberbia. El purgatorio lugar y estado espiritual, donde se completa reparación y la purificación. El cielo aparte de ser un lugar es también un estado de Dios por dentro para gozar de la gloria de Dios sin fin.

Libertad.
Dios al crearnos nos doto de libertad. El cumplimiento de la norma propicia libertad. El mandamiento del amor genera libertad. Dios no quiere amar al hombre por pretensión o intromisión, Dios es amor y la fuerza se opone al amor. El hombre amará a Dios una vez lo conozca y se deje amar por Él. La correspondencia a la intimidad con Dios nos habilita para que participemos de su vida, como divinidad pura. El hombre debe su existencia a Dios, pero debe pasar el periodo de prueba en vida corporal, en vida natural para lograr lo sobrenatural. Jamás podrá ser perfecto si desobedece a Dios. Es por Dios y el mismo nos educa para tener vida en Él.

Desde el principio el hombre no entendió ni obedeció a Dios en su naturaleza divina, quiso por su misericordia hacerse uno como nosotros, nacido de mujer, y desde su naturaleza humana quiso indicarnos la verdad y el camino a la vida; sin embargo su pueblo preferido no lo recibió y lo desconoció por soberbia infusa por el maligno. De todas maneras Dios “amor” en su plan de salvación del género humano, nuestro Señor Jesús, Unigénito del Padre, bajado del cielo, debió entregar su vida voluntariamente mediante el sacrificio cruento, único y necesario para tal fin.

Jesucristo.
Porque Dios no envió a su Hijo, para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.” (Juan 3:16) - “Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.” (Jn. 17:3-4) “Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús” (Rm. 3:23-24) - “Cristo murió por nuestros pecados…fue sepultado…resucitó al tercer día según las Escrituras…se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos…” (1 Co. 15:3-6) -

La humillación de Jesús nos devela particularmente la necesidad de la humildad del cristiano. Sorprendente y cuestionable. Difícil de acostumbraremos a un Dios humilde porque humillarse es ante todo el estilo de Dios. “Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades”
El sepulcro vacío y las apariciones del Señor resucitado, como hecho histórico, es el cimiento de la fe de los apóstoles y por ellos para nosotros: "Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente" (Jn 20, 27).(…)

Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes. 15 Incluso, seríamos falsos testigos de Dios, porque atestiguamos que él resucitó a Jesucristo, lo que es imposible, si los muertos no resucitan. (1 Co. 15, 14-15)

"Dios resucitó a Jesús al tercer día e hizo que se apareciese no a todo el pueblo, sino a nosotros, que somos los testigos elegidos de antemano por Dios. Nosotros hemos comido y bebido con él, después que Dios lo resucitó de entre los muertos. Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que ha sido constituido por Dios juez de vivos y muertos. De él hablan todos los profetas y aseguran que cuantos tengan fe en él recibirán por su nombre el perdón de sus pecados." (Hch 10, 40-43)

Vino a para salvar al mundo, vino a proclamar el Reinado de Dios en nuestros corazones, un reinado de amor y de justicia. Nos invitó a la reflexión y al cambio permanente, para que no pretendamos ser dioses sin Dios. Nos indicó el camino y para ello instituyo los sacramentos, para poner en gracia nuestro vivir y ser dignos de seguirle por el camino que Él nos ha trazado hacia un fin eterno y feliz. Nos convocó a permanecer en su comunidad, ayudándonos unos a otros con amor y con obras. Para que fuésemos libres, sin las ataduras que propone el mundo, el poder, el tener y la fama. Cuestiones que endiosan, son esclavizantes y esclavizan – porque alejan de Dios y de nuestros semejantes, nos hace servidores del maligno y nos hace opositores a la dignidad de la persona humana. Y no se trata de la supresión de las comodidades sino de estar al margen de Dios. Los bienes son para ponerlos al servicio de nuestros semejantes. Son muy pocos los que saben comportarse… (…)

San Pablo nos lo explica de una manera hermenéutica en: Rm 6, 8-11 “Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado de una vez para siempre, más su vida es un vivir para Dios. Así también, considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en unión con Cristo Jesús.”

Sabemos que por desobediencia del pueblo de Israel (Pueblo elegido por Dios) fue en muchos casos sometido. Así fue como en un momento se hallo en Babilonia y de allí, después de pedir perdón a Dios, salió un pequeño resto. Y de este pequeño resto se organizo en la región de Nazaret la tribu de los “Anauin” (pueblo obediente a Dios y consideraban todo por providencia divina) de donde procede María la Madre de Jesús, Mujer predestinada por Dios para ser Madre del Hijo de Dios y porque ella supo cumplir la divina voluntad de Dios.

Jesús de Nazaret, es pues, Hijo del Padre. Dijo Dios Padre: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto” (Mt.3,17) (Mc. 1, 11). Reconociendo que hay un solo Dios, reconoce también que hay un Hijo único de Dios; cree en «un sólo Señor Jesucristo» (Credo). Decimos «un sólo». «Se le llama Cristo» = es decir, el Ungido, un Cristo ungido desde toda la eternidad por el Padre. “y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».(Mt.17,5)

(Mt. 28, 18) («Jesús» es decir «el Señor salva»], «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Para ejercer, en favor de los hombres, su sacerdocio supremo... su salvación. Se le llama «Hijo del hombre», no porque su origen sea terreno, sino porque quiso hacerse uno como nosotros para salvarnos y porque ha de venir sobre las nubes a juzgar a vivos y muertos. Se le llama «Señor», no como le decimos a los hombres, sino porque es Señor de señores y su señorío le pertenece por naturaleza desde toda la eternidad. Señor, Jesús, Salvador, Cordero inmolado, y otras formas de llamarle según el interés de cada uno, Se hace «todo a todos» conservando lo que es por naturaleza. Y Jesucristo que sigue ofreciéndose al Padre todos los dias en la Eucaristía para la salvación del mundo.

(Ref. bíblicas: Mt, i,17; Mt 24,30; Dn 7,13; Mt 24,30; Lc 2,11; Mt 1,21; Mt 3,17; Jn 15,1; Jn 10,7; Hb 7,26; 1Tm 2,5; Hch 8,32; 1C 9,22)

Para el hombre es difícil entenderlo sin la ayuda divina, mira lo que el mismo apóstol Tomás, le pregunto a Jesús: "Señor, si no sabemos adónde vas, (donde vas a estar, si dices que vas a morir) ¿cómo vamos a conocer el camino?" Respondióle Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida." (Jn. 14, 1-7) y mas adelante le dice: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!".(Jn.20, 24-29)

Pienso que tú como incrédulo tienes razones de peso para no creer. Pero sería bueno y si te parece bien, además no cuesta nada; tú por un momento te dignes escucharme para que hagas un alto en el camino, a solas, en silencio decidas y te plantees esta idea: ¡si tu Dios creador de todo lo visible y lo invisible existes, entonces dame la gracia de saberlo y reconocerlo, te escucho Señor!. Espera un tiempo (Dios se toma su tiempo para comprobar nuestra intensión) con deseos de escuchar la respuesta. No va a ser una pregunta al vacío del espacio y del tiempo, Dios se vale de cualquier medio para llegar a ti, allá en tu interior vas a recibir una respuesta, escúchala con detenimiento y reflexiona. (Mt. 21,22) “Todo lo que pidan en la oración con fe, lo alcanzarán”.


Pretendo que sea amigo de Jesús.

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